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La Declaración de las Naciones Unidas
sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial
El 20 de noviembre de 1963, la
Asamblea General aprobó la Declaración de las Naciones Unidas sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación racial. En su preámbulo, la
Declaración reconocía que, a pesar de los progresos logrados, las
discriminaciones por motivos de raza, color u origen étnico seguían siendo
causa de gran preocupación.
En el artículo 1 se reafirman
los principios de la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de
Derechos Humanos, y su importancia fundamental para buenas relaciones
internacionales:
"La discriminación
entre los seres humanos por motivos de raza, color u origen étnico es un
atentado contra la dignidad humana y debe condenarse como una negación de los
principios de la Carta de las Naciones Unidas, una violación de los derechos
humanos y las libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universal
de Derechos Humanos, un obstáculo para las relaciones amistosas y pacíficas
entre las naciones y un hecho susceptible de perturbar la paz y la seguridad
entre los pueblos."
Sin embargo, la Declaración no es un
instrumento jurídicamente vinculante.
Convención Internacional sobre la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. Año
Internacional de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial
En 1968, poco antes de que la
Convención entrara en vigor, la Conferencia Internacional de Derechos Humanos,
celebrada en Teherán, exhortó a tipificar como delito las actividades de
organizaciones racistas y nazis. El 11 de diciembre de 1969, la Asamblea General
designó 1971 Año Internacional de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación
Racial. La Asamblea pidió que el Año se pusiera "bajo el signo de la
lucha en constante crecimiento contra la discriminación racial en todas sus
formas y manifestaciones y bajo el signo de la solidaridad internacional con los
que luchan contra el racismo". La Asamblea instó encarecidamente a todos
los Estados a que intensificaran sus esfuerzos para erradicar la discriminación
racial en todas sus formas contemporáneas, incluidos el nazismo y el apartheid.
Decenio de la Lucha contra el Racismo y
la Discriminación Racial (1973 a 1982)
Como seguimiento del Año, la
Asamblea General invitó a la Comisión de Derechos Humanos a que presentara
sugerencias para establecer un decenio para la movilización enérgica y
continua contra el racismo y la discriminación racial en todas sus formas. La
Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías
formuló un proyecto de programa para ese Decenio y, el 2 de noviembre de 1972,
la Asamblea General designó el período de diez años a partir del 10 de
diciembre de 1973, como Decenio de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación
Racial.
El programa para el Decenio se
estructuró en torno a una campaña de educación en todo el mundo y a medidas
que debían adoptarse para aplicar los instrumentos de las Naciones Unidas que
promovían la eliminación de la discriminación racial. Sus metas eran promover
los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos, sin distinción
de ningún tipo por motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico
mediante la erradicación de los prejuicios raciales, el racismo y la
discriminación racial; impedir la continuación o ampliación de las políticas
racistas, desalentar el fortalecimiento de los regímenes racistas, aislar y
disipar las creencias, políticas y prácticas falaces y míticas que
contribuyen al racismo y la discriminación racial, y poner fin a los regímenes
racistas.
Primera Conferencia Mundial para Combatir
el Racismo y la Discriminación Racial
La primera Conferencia Mundial
para Combatir el Racismo y la Discriminación Racial se celebró en Ginebra en
1978, a mediados del primer Decenio. En su Declaración y Programa de Acción se
reafirmó la falsedad inherente del racismo y la amenaza que constituía para el
establecimiento de relaciones de amistad entre los pueblos y las naciones. Se
afirmó que:
* Toda doctrina de
superioridad racial es científicamente falsa, moralmente condenable,
socialmente injusta y peligrosa, y no tiene ninguna justificación;
* Todos los pueblos
y todos los grupos humanos han contribuido al progreso de la civilización y las
culturas que constituyen el patrimonio común de la humanidad;
* Todas las formas
de discriminación... basadas en la teoría de la superioridad, la exclusividad
o el odio raciales son una violación de las derechos humanos fundamentales y
amenazan las relaciones amistosas entre los pueblos, la cooperación entre las
naciones y la paz y la seguridad internacionales.
Se condenó específicamente el
apartheid, "la forma extrema del racismo institucionalizado",
como un crimen de lesa humanidad, una afrenta a la dignidad de la humanidad y
una amenaza a la paz y la seguridad en el mundo. Además, se recomendó que,
debido a las profundas desigualdades económicas que provocaba la discriminación
racial, los esfuerzos para combatir el racismo deberían incluir medidas
orientadas a mejorar las condiciones de vida de los hombres y las mujeres.
Segunda Conferencia Mundial para Combatir
el Racismo y la Discriminación Racial
La segunda Conferencia Mundial
para Combatir el Racismo y la Discriminación Racial, celebrada en Ginebra del 1º
al 12 de agosto de 1983, examinó y evaluó las actividades emprendidas durante
el Decenio y formuló medidas concretas para garantizar la aplicación de los
instrumentos de las Naciones Unidas orientados a eliminar el racismo, la
discriminación racial y el apartheid. Además de reafirmar sus condenas
del racismo, en la Declaración aprobada por la Conferencia se afirmó que el
racismo y la discriminación racial eran flagelos permanentes que había que
erradicar en todo el mundo. Se declaró que el apartheid era totalmente
detestable para la conciencia y la dignidad de la humanidad, un crimen de lesa
humanidad y una amenaza para la paz y la seguridad internacionales.
Se exhortó a adoptar medidas
contra todas las ideologías y prácticas, como el apartheid, el nazismo,
el fascismo y el neofascismo, basadas en la exclusión racial o étnica o la
intolerancia, el odio, el terror o la negación sistemática de los derechos
humanos y las libertades fundamentales. Además, se tomó nota de la doble
discriminación que padecía a menudo la mujer; se subrayó la necesidad
apremiante de proteger los derechos de los refugiados, los inmigrantes y los
trabajadores migratorios; y se acogió con agrado el establecimiento del Grupo
de Trabajo de las Naciones Unidas sobre las Poblaciones Indígenas. También
recomendó el inicio del Segundo Decenio de la Lucha contra el Racismo y la
Discriminación Racial.
Segundo Decenio de la Lucha contra el
Racismo y la Discriminación Racial (1983 a 1992)
El 22 de noviembre de 1983, la
Asamblea General, al examinar el informe de la Segunda Conferencia para Combatir
el Racismo y la Discriminación Racial, tomó nota con preocupación de que, a
pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional, el Primer Decenio no había
logrado sus principales objetivos y de que millones de seres humanos seguían
siendo víctimas de diversas formas de racismo, discriminación racial y apartheid.
La Asamblea proclamó el Segundo Decenio de la Lucha contra el Racismo y la
Discriminación Racial, que comenzaría a partir del 10 de diciembre de 1983.
Una parte del Programa de Acción
para el Segundo Decenio se centró en la eliminación del apartheid, e
instó al Consejo de Seguridad a que considerara la imposición de sanciones
obligatorias contra el Gobierno de Sudáfrica. El Programa exhortó a los medios
de comunicación de masas a que desempeñaran un papel primordial en la difusión
de información sobre los métodos y técnicas empleados en la lucha contra el
racismo, la discriminación racial y el apartheid, y advirtió contra la
posible parcialidad o distorsión que podía producirse cuando se negaba la
libre expresión a miembros de minorías étnicas o raciales. Otras medidas
recomendadas comprendían la promoción y protección de los derechos humanos de
personas pertenecientes a grupos minoritarios, de poblaciones indígenas y
trabajadores migratorios; y el establecimiento de procedimientos de interposición
de recursos para las víctimas de la discriminación racial. Durante el Segundo
Decenio se produjo uno de los más grandes logros de las Naciones Unidas: en
1990, el Gobierno de Sudáfrica liberó a Nelson Mandela y comenzó a
desmantelar el sistema de apartheid.
Tercer Decenio de la Lucha contra el
Racismo y la Discriminación Racial (1993 a 2002)
En junio de 1993 se celebró en
Viena la segunda Conferencia Mundial de Derechos Humanos. La Declaración y
Programa de Acción de Viena subrayó la interdependencia, la indivisibilidad y
la integridad de todos los derechos humanos. La Conferencia acogió con agrado
el fin del apartheid, pero tomó nota de la sombría realidad del aumento
de la intolerancia, la xenofobia, el racismo y la discriminación racial en
muchos países, y destacó los derechos de las minorías, las mujeres y las
poblaciones indígenas.
El 20 de diciembre de 1993, la
Asamblea General proclamó el Tercer Decenio de la Lucha contra el Racismo y la
Discriminación Racial (1994 a 2003). También en 1993, la Comisión de Derechos
Humanos designó a un Relator Especial sobre las formas contemporáneas de
racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia. El
Relator Especial ha presentado informes sobre formas institucionalizadas e
indirectas de racismo y discriminación racial contra minorías nacionales,
raciales, étnicas, lingüísticas y religiosas y contra trabajadores
migratorios en todo el mundo. Su mandato también ha puesto de relieve nuevas
manifestaciones de racismo y xenofobia en los países desarrollados en
particular.
El Tercer Decenio ha abarcado
una visión ampliada del racismo, incluida la comprensión de que todas las
sociedades del mundo se ven afectadas y obstaculizadas por la discriminación.
La comunidad internacional se ha propuesto determinar las raíces básicas del
racismo y pedir que se efectúen los cambios necesarios para impedir el
estallido de conflictos causados por el racismo y la discriminación racial.
Necesariamente, la depuración étnica y el genocidio, así como la
institucionalización de la xenofobia, han sido objeto de examen, en vista de
que algunos Estados adoptan medidas contra los trabajadores migratorios. La
mundialización está ejerciendo nuevas presiones sociales que exigen nuevos métodos
para luchar contra el racismo y un compromiso renovado.
Durban 2001: El desafio de un nuevo milenio
La Conferencia Mundial, que se
prevé orientar hacia la acción, se centrará en la adopción de medidas prácticas
para erradicar el racismo, incluidas las medidas de prevención, educación y
protección. También procurará proporcionar remedios eficaces a las víctimas
del racismo y la discriminación racial. Las Naciones Unidas han afirmado en
repetidas ocasiones su "responsabilidad especial" con las víctimas
del racismo y la opresión. Según ha dicho la Sra. Mary Robinson: "Para
que la Conferencia Mundial obtenga resultados importantes, no sólo tiene que
crear conciencia acerca del flagelo del racismo, sino que tiene que guiar las
medidas positivas a escala nacional, regional e internacional que puedan aliviar
a los que se ven más afectados por el racismo y la discriminación racial. Se
trata de un asunto que requiere una firmeza en las decisiones, la adopción de
medidas disciplinadas y persistentes y una gran lucidez de pensamiento."
La mayoría de las personas está
de acuerdo en que no se nace racista, sino que se llega a serlo, y una causa
primaria del racismo es la ignorancia. Como señaló el Secretario General con
ocasión de la observancia del Día Internacional de la Eliminación de la
Discriminación Racial, el 21 de marzo de 1999, "la ignorancia y los
prejuicios son los siervos de la propaganda... "Por consiguiente, nuestra
misión es hacer frente a la ignorancia con conocimientos, al fanatismo con
tolerancia, y al aislamiento con la mano extendida de la generosidad. El racismo
puede, debe y será derrotado."
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